Pemakoe Slide Show 1

Ah…cómo se puede empezar a describir nuestro viaje a Pemakö? En muchos sentidos es algo que está más allá de las palabras, sin embargo hay una frase que solemos recitar al hacer la práctica que se me viene a la cabeza: “ profunda y luminosa gloria”- la de las deidades y de la naturaleza que allí pudimos experimentar.

Al final llegamos a ser unos treinta y tres- dos tercios venían de Rusia, un tercio de Europa y yo misma que era la única americana. Cada uno de nosotros tuvimos nuestras propias experiencias. Ha sido este un peregrinaje, un viaje único penetrando en nuestros propios oscurecimientos, purificando nuestro karma, y también ha sido una llamada, un desafío para poder dar lo mejor de nosotros mismos, y de encontrar en Pemakö, como dijo Gyetrul Jigme Rinpoche, nuestro propio Pemakö interno dejando atrás nuestros viejos hábitos.

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En mi caso, disfruté la experiencia de la luz y del extraordinario paisaje- el verdor y la abundancia llenaban de maravillas las páginas de mi cuaderno: enormes y exuberantes palmeras, altísimos árboles, helechos gigantes, arroyos por todos lados, cascadas, fruta abundante, vacas que pastaban libremente, cerdos y todo tipo de animales como patos, ciervos, magníficos gallos, hermosos pájaros parecidos a golondrinas, caballos, cabras y perros, e incluso un elefante que ayudaba con los trabajos de construcción de la carretera por dónde circulábamos!

El denso follaje de la enorme jungla india con sus enormes árboles que vistos desde abajo llegaban a dar vértigo pues parecía que caían del cielo, los enormes barrancos que parecían abismos, los vastos cielos claros que miraban fijamente las sagradas montañas cubiertas de nieve del Tibet que se hallaban en la distancia (como son las tierras puras de Guru Rinpoche, Chenrezig y Vajrapani), todo ello eran increíbles visiones que se grabaron en nuestras mentes.

Atravesamos la puerta de las tierras puras del Pemakö externo e interno, visitamos rocas sagradas, limpiamos nuestros pies y cabeza en el río antes de cada comida, realizamos peligrosas koras que nos llevaban a cuevas sagradas, bebimos secretas aguas de manantial en grutas y se nos mostraron los lugares de las tierras secretas que serán abiertas en el futuro.

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Fuimos extraordinariamente afortunados con el tiempo, no llovió por lo que no hubo sanguijuelas, ni garrapatas y lucieron claros y luminosos cielos azules. La calidad de la luz en sí era lo que más impresionaba, en lugares llevaba con ella la calidad de un cielo abierto y en otras la de la fecunda agua que nos rodeaba. Centelleante, danzante luz que nos colmaba con su dorado y rosáceo fulgor.

En el camino experimentamos marcados contrastes entre la resplandeciente luz y la profunda sombra del bosque mientras corríamos a través del sendero de la jungla. Gyetrul Jigme Rinpoche tiene el siddhi de la velocidad y en un momento dado, uno de los tibetanos que venía con nosotros llegó a pensar que íbamos a unos buenos cinco kilómetros por hora! El camino era extremadamente rocoso, desigual, resbaladizo y a veces a través de barro y agua, o lleno de lianas y árboles caídos a los que teníamos que decidir si pasábamos por encima o por debajo. No ha sido este treck precisamente una excursión y a todo esto hay que sumarle que llevábamos las mochilas encima! Los desniveles eran a veces muy marcados y peligrosos, con muy poco espacio donde poner el pie- Gyetrul Jigme Rinpoche nos llegó a decir en una ocasión que podíamos volver al campamento si el camino se nos hacía muy duro, pero al final todos lo hicimos!

Atravesamos tanto a la ida como a la vuelta, diez puentes colgantes.

Para mí este fue mi desafío externo puesto que sufro de vértigo y la distancia al río dónde reposaban enormes e implacables piedras y gélidas aguas salvajes era enorme. Los puentes estaban situados a menudo junto a otros más viejos que se habían desplomado, e incluso los nuevos estaban en mal estado con varios tablones que faltaban o que estaban rotos, es por ello que a menudo tuvimos que salvar esos espacios vacíos pisando sobre estrechos alambres y agarrándonos con las manos a los cables de izquierda y derecha. Había veces que parecía que había más banderas de oración colgadas que puente! A medida que avanzaba, con el corazón al galope, recitando mantras y profundamente concentrada, los puentes se balanceaban y rebotaban con todos nosotros encima así que había que estar muy atento!

Tras los primeros puentes superé el pánico y comencé a tomarme las cosas según iban viniendo, pero hubo una vez que Gyetrul Jigme Rinpoche se detuvo varias veces para sopesar si el puente aguantaría o no y en un momento dado llegó a gritar a través del rio para que el grupo se detuviera pues éramos demasiados sobre el puente. Formaban también parte de nuestro grupo más de treinta porteadores que llevaban cerca de 50 kilos en sacos de rafia, así que había que ser prudente, porque mucho podría llegar a ser demasiado! En efecto, no muchos meses antes, un gran puente se desplomó con cincuenta personas encima, y muchos fallecieron al caer al río. Es debido a este suceso que se puso en marcha un nuevo servicio de ferry y tuvimos el honor de estar sobre el ferry con Gyetrul Jigme Rinpoche cuando lo bendecía en su primera travesía.

En efecto varios de los momentos que vivimos nos resultaron históricos, allá donde íbamos Gyetrul Jigme Rinpoche era bienvenido por grandes grupos de tibetanos, lasangs, katas, jalings y por todo tipo de abundantes frutas, comida, galletas, chai, chang y hasta palomitas locales! El arroz se cocinaba y servía en gigantescas hojas de palmera y el chang se servía con cucharones de cubos de hojalata a tazas de bambú hechas con machete.

Nos impresionó mucho el ingenioso uso que hacían de la madera y del bambú. Muchos de los lugareños caminaban portando machetes, una necesidad en la selva, y también pudimos ver a algunos miembros de las tribus locales con armas para cazar. Existen por estos lugares más de 125 tribus y se hablan muchas lenguas.

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Durante nuestras visitas a varios poblados mucha de la gente que en ellos vivían apenas tenían una breve media hora con Gyetrul Jigme Rinpoche mientras les daba enseñanzas y bendiciones por primera vez tras haber estado alejado durante una vida de sus más antiguos estudiantes. Vivió en Pemakö durante cuatro de sus vidas, y en dos ocasiones del viaje, un anciano y una anciana le habían conocido, incluyendo ésta, en tres de sus encarnaciones!

Hubo varios momentos conmovedores…En Tashigang visitamos el lugar donde Khandro-la vivía antes de conocer a Su Eminencia. Ella y su familia vivían en retiro alejados del pueblo que se encontraba más abajo. Era un lugar extraordinariamente hermoso y maravilloso. Visitamos la tierra dónde Su Eminencia había estado de retiro y yo podía sentir aún la energía de su práctica en este lugar. Era el lugar perfecto para el retiro, con vistas a un lado a la montaña que es la tierra pura de Guru Rinpoche, equivalente a la montaña cobriza llamada Ugyen Peshe o “Corona de Ugyen” y al otro lado a la montaña Riwo Tala o montaña “Potala”, la tierra pura de Chenrezig. Lama Dorje Tenzin fue nuestro guía durante todo el camino y cuando llegamos a su casa fue todo un anfitrión. Nos sirvieron comida y té. Nos ofreció generosamente toda la comida durante el día que permanecimos ahí, incluyendo nuestro plato favorito, momos caseros! Gyetrul Jigme Rinpoche dió dos wangs de Amitayus y bendijo las gompas, o futuras gompas, de los sitios por dónde pasábamos. Hubo signos auspiciosos como cuando mientras se colocaba la cúpula o sertok sobre la nueva gompa de madera de color rosaceo en Tashigang, del cielo azul y sin nubes apareció un arco iris que dirigía sus rayos hacia la gompa!

Más tarde, ya en el camino de regreso, al llegar a Mahakota, el lugar de encuentro de las dakinis, vimos nubes parecidas a arco iris en el cielo azul, algunas de ellas con imágenes simbólicas y en una en particular se podía distinguir la inequívoca faz de un protector. Gyetrul Jigme Rinpoche comentó que cada día que pasaba experimentaba como volvían a él sus vidas pasadas y que los protectores y dakinis estaban muy felices de verle mostrándole signos de que realmente se encontraba en el lugar adecuado. Con conexiones con Pemakö tanto de sangre como por linaje se sintió muy feliz y muy triste a la vez con su retorno a pesar de la brevedad del viaje! La alegría por volver y la tristeza por haber estado lejos tanto tiempo.

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Gyetrul Jigme Rinpoche nos recordó que Pemakö es verdaderamente un lugar para practicar y que las bendiciones de las divinidades en estas tierras empujan al practicante adelante en su práctica, mostrando la mente de uno mismo a sí mismo. Todo se vive de un modo más vívido, incluyendo la propia vacuidad. Cuando nos apegamos es cuando aparecen los problemas, pero si somos capaces de dejar ir, de soltarnos en esta vacuidad, entonces se transforma en gozo, y a consecuencia de ello nos sentiremos más completos. El apego, la fijación traen consigo el dolor de la esperanza y de la pérdida, pero habrá dicha si la vacuidad de la mente nos ayuda a empezar a irradiar luminosidad haciendo que los pensamientos y emociones se disuelvan en este estado de la mente, sin referencias o apegos. Así la luz es libre y sin obstáculos, hay espacio y por lo tanto fluye por doquier. Del mismo modo Pemakö reside en tu corazón, en tu mente… En Occidente, nuestro problema es que exploramos y explotamos. En Pemakö se vive de un modo sencillo, en armonía con el entorno, sin manipularlo de ningún modo. Aquí la mente de uno mismo se vuelve más pura, más simple.

Por las noches, como no había electricidad, cantábamos canciones alrededor del fuego del campamento si estábamos sólo nosotros -rusos, franceses, españoles, alemanes…y si estábamos en compañía de los tibetanos nos uníamos a las danzas Lingdro. Las noches eran a veces muy frías, con el único sonido del río que estaba más abajo y con el vasto cielo lleno de estrellas sobre nosotros. Gyetrul Jigme Rinpoche dijo que Pemakö te puede romper como practicante puesto que no hay espacio para que el ego se entretenga y esto puede llegar a hacerte sentir muy solo si no estás en paz con ese estar solo con uno mismo. En este lugar uno practica hasta el punto de prácticamente morir, ese es el punto hasta el que uno debería dedicarse con devoción a la práctica, y también a los maestros, puesto que es a través de la fe, confianza y devoción que pueden recibirse las bendiciones y así se avanza más rápido en el camino.

En definitiva éramos un grupo feliz y exhausto, dolorido, literalmente muy sucios, a veces debido a los largos trecks, algunos de más de 8 horas, y cubiertos de barro. A pesar de ir en grupo cada uno de nosotros encontró el momento para pasar un rato solo mientras seguíamos el camino, escuchando el sonido del bosque bañado por el brillante sol, mirando las vistas espectaculares de las sagradas montañas cubiertas de nieve que se hallaban a lo lejos y pensando qué es lo que pudo llevar a Rinpoche a irse de un lugar tan maravilloso! Y como si hubiera escuchado nuestra pregunta Gyetrul Jigme Rinpoche dijo que Pemakö es un lugar para practicar y obtener realizaciones y en el caso de Su Eminencia, una vez obtenidas las realizaciones que debía alcanzar, era de mayor beneficio si partía del lugar y así poder hacer una contribución al mundo. Cuán afortunados somos!

Así que espero que pensarás en unirte a nosotros en el futuro viaje a Pemakö, pero te aviso, este viaje es sólo para aquellos que estén dispuestos a afrontar el desafío!